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¿Sabías que el hipotiroidismo es más común de lo que parece?
El hipotiroidismo no es una enfermedad rara. De hecho, se calcula que hasta 1 de cada 10 personas, puede tener algún grado de hipofunción tiroidea, y en muchos casos ni siquiera saberlo.
Hablamos de hipotiroidismo cuando la glándula tiroides no produce suficientes hormonas tiroideas , lo cual va afectar a múltiples sistemas del cuerpo, incluyendo el musculoesquelético.
Dado que las hormonas tiroideas son fundamentales para el metabolismo energético y la función muscular, si disminuyen sus niveles podemos encontrar síntomas como debilidad muscular, disminución de fuerza, fatiga, calambres, rigidez, peor tolerancia al ejercicio…e incluso hormigueos en manos y/o pies.
En la esfera uroginecológica, además de síntomas en relación con debilidad de suelo pélvico, podemos tener también estreñimiento , que en disfunciones como incontenincia urinaria , descenso de órganos pélvicos ….no nos favorece nada.
Con fisioterapia, podemos paliar estos síntomas mediante ejercicio adaptado. Es importante el tipo de actividad que te viene mejor a tí en tu contexto actual, y también es primordial saber cuánto ejercicio es el adecuado. Dosificar la actividad deportiva, no es fácil pero es fundamental tenerlo en cuenta.
Como ya comentamos en el artículo anterior donde hablábamos de la dosis hormética, poco ejercicio me perjudica, pero un exceso o una planificación inadecuada, tampoco me va a aportar beneficio.
La terapia manual y osteopatía pueden ayudar a disminuir los dolores, tensiones musculares y hormigueos. También podemos reducir la inflamación de bajo grado y mejorar el sistema nervioso autónomo.
En reeducación de suelo, podemos mejorar tu sintomatología y la función de esta esfera tan importante. La mejora de conciencia corporal de esta zona y la comprensión de cómo funciona nuestro cuerpo, es clave para no normalizar trastornos.
El dolor en relaciones sexuale s, la incontinencia urinaria o incluso el hipotiroidismo no significa normalidad.
Que sea frecuente en la población y a partir de cierta edad, no significa que sea normal o que sea propio del envejecimiento.
Si tienes alguno de los síntomas que hemos mencionado, no dudes en consultar.

¿QUÉ ES LA ENDOMETRIOSIS?
La endometriosis es una enfermedad que se caracteriza principalmente porque tejido similar al revestimiento del útero (endometrio) crece fuera de él, provocando dolor, infertilidad o ambos.
¿A CUÁNTAS MUJERES AFECTA?
Aproximadamente se cree que el 10% de la población mundial femenina , se ve afectada por esta enfermedad.
¿QUÉ SÍNTOMAS PUEDO TENER?
Este dolor intenso se puede manifestar, no sólo durante la menstruación, sino también en relaciones sexuales , micción, defecación, pudiendo generar también un cuadro de dolor pélvico crónico.
En menor medida hay
mujeres que también presentan distensión abdominal, naúseas,
fatiga, depresión y ansiedad.
El impacto en la
calidad de vida por esta enfermedad, es importante.
¿QUÉ OTROS TRASTORNOS SE ASOCIAN CON LA ENDOMETRIOSIS?
- Ciclos irregulares y abundantes
- Intolerancias, alergias.
- Sensibilidad al glúten no celíaca
- Colon irritable y otros síntomas gastrointestinales
¿POR QUÉ SE PRODUCE LA ENDOMETRIOSIS?
- Aunque se desconoce del todo la causa, se puede decir que las mujeres con endometriosis presentan un exceso de estrógenos en relación con la progesterona, lo cual facilita la inflamación, el crecimiento de tejido y el dolor.
- Los disruptores endocrinos (sustancias químicas ajenas al cuerpo humano capaces de alterar el equilibrio hormonal) pueden según los estudios, promover también la aparición de endometriosis. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/30907174/. Estas sustancias las podemos encontrar en productos de belleza, de higiene personal, limpieza, ambientadores etc...
- Una vez más el estrés desempeña un papel fundamental, pudiendo contribuir al aumento del tamaño de los focos.
¿CÓMO AYUDAMOS DESDE LA FISIOTERAPIA?
La terapia irá encaminada a:
- Disminuir la inflamación
- Disminuir y controlar el dolor
- Mejorar la calidad de vida y contribuir a estabilizar la enfermedad.
- Mejorar y/o tratar otros trastornos asociados: incontinencia urinaria , prolapso de órganos pélvicos...
Para ello podemos
utilizar técnicas como :
- La diatermia , que la podemos aplicar por vía externa e interna. Utilizaremos una potencia baja con una sensación térmica muy leve con el objetivo de disminuir la inflamación y dolor.
- Mediante técnicas manuales, podemos además liberar el tejido y relajar la musculatura.
- Propondremos ejercicios en función de cómo se encuentre la musculatura del suelo pélvico. Podemos encontrarnos con una musculatura débil, con falta de reactibilidad, falta de conciencia corporal de la zona…..en función de cada caso, los ejercicios se adaptarán a la mujer.
Por supuesto no hay enfermedades sino personas que sufren una enfermedad. El tratamiento siempre se adapta a la persona y al contexto en el que ella se encuentre.
Unas recomendaciones acertadas en cuanto a un estilo de vida saludable , nos permitirá llegar más lejos en los resultados del tratamiento, a corto y a largo plazo.
¡¡Si tienes endometriosis, no dudes en consultar!!
¿Quién no se ha imaginado en algún momento cómo sería su parto?
Durante los 9 meses que dura el embarazo, tenemos tiempo de prepararnos para uno de los acontecimientos de la vida más sorprendentes: asistir y ser protagonistas, del nacimiento de nuestros hijos.
Podemos prepararnos físicamente, psicológicamente, emocionalmente...pero una vez llegado el momento, intervienen diversas variables, que pueden cambiar nuestra idea preconcebida y que las cosas salgan de forma diferente a lo que habíamos imaginado.
La cesárea, como ya sabéis, es una operación mediante la cual se extrae al bebé y la placenta a través de la pared abdominal.
La vivencia de esta intervención varía enormemente de unas mujeres a otras . No es lo mismo una cesárea programada donde, tenemos 9 meses para hacernos a la idea, que un parto que se inicia normalmente y que después de mucho esfuerzo, termina en cesárea o una cesárea de urgencia donde existe riesgo vital de la madre o el bebé.
Al igual que el aspecto emocional difiere enormemente, las sensaciones corporales van en consonancia.
En los últimos años, he visto mujeres a las que no les ha preocupado ni han tenido molestias en su cicatriz , recuperándose incluso mejor que de su anterior parto vaginal. Y por el contrario, he visto mujeres que eran incapaces de tocarse ellas mismas su cicatriz, necesitando bastante tiempo para asimilar e integrar su “nuevo cuerpo”, sintiendo dolor, grima, adormecimiento en la cicatriz….
Esto no sólo se debe a “cómo me hayan cosido la cicatriz”. Cómo haya sucedido esta experiencia y cuál haya sido el motivo por el que se ha elegido esta cirugía, junto con la calidad previa del tejido, nuestra capacidad de cicatrización, estado previo de la musculatura….etc...puede variar mucho el tratamiento de fisioterapia de una persona a otra.
Si he tenido una cesárea, ¿me puedo despreocupar de mi suelo pélvico? ¿habré conseguido librarme de la i ncontinencia urinaria ?
Pués desgraciadamente la respuesta es NO.
- En primer lugar desconocemos cómo se encuentra nuestro suelo pélvico antes del embarazo. Podemos tener una debilidad desde hace años, sin ser conscientes de ello.
- Por otro lado el suelo pélvico ya se encuentra hipersolicitado desde el embarazo. En el embarazo entre otros muchos cambios que se producen, el abdomen se desprograma y distiende, con lo que se compromete la estabilidad lumbopélvica.
- El suelo pélvico y el abdomen trabajan de forma sinérgica, es decir, en conjunto. Ambos reaccionan constantemente ante los aumentos de presión que recibe la cavidad abdominal.
- Durante el embarazo se produce un aumento de peso que en ocasiones es excesivo, con lo que el suelo pélvico se encuentra también más solicitado por este motivo.
- Con relativa frecuencia durante el embarazo por modificaciones hormonales, se produce estreñimiento. Los pujos, sobre todo en apnea, pueden perjudicar nuestra musculatura de suelo pélvico.
- Por último, si el abdomen continúa desprogramado después de la cesárea y no cumple correctamente su función, con el paso del tiempo, el suelo pélvico acabará debilitándose.
A corto,medio plazo después de un parto por cesárea el riesgo de incontinencia urinario es menor que en un parto vaginal, pero a largo plazo el riesgo se iguala.
¿Qué trabajamos desde la f isioterapia uroginecológica en estos casos?
- Tratamos la cicatriz para recuperar la sensibilidad normal (en el caso de que estuviera afectada) y para evitar adherencias.
- Debemos valorar nuestro suelo pélvico y tratarlo en el caso de que fuera necesario.
- Reeducamos y fortalecemos la musculatura abdominal.
- Recuperamos esta conexión abdomen-suelo pélvico que nos permite gestionar correctamente las presiones que recibe nuestra cavidad pélvica.
- Reeducamos la postura integrando la esfera abdominolumbopélvica en la totalidad del organismo.
Si has tenido una cesárea, no dudes en consultar.

La radiofrecuencia o diatermia es una técnica que utilizamos en fisioterapia.
A veces me he encontrado con pacientes que la conocían porque habían realizado tratamientos de estética para reafirmar la piel, quitar arrugas…
Dado el efecto que genera en los tejidos y su capacidad de revitalizarlos, esta técnica que ya se conocía en el siglo XIX, se vuelve a utilizar en los últimos años, no sólo en el campo de la estética sino también en la rehabilitación general, deportiva y en la reeducación del suelo pélvico.
La diatermia tiene como ventaja que es una técnica no invasiva y aunque es una corriente de alta frecuencia como la microonda o la onda corta, donde igualmente se consigue un calor endógeno de los tejidos, presenta una menor dispersión y una mayor penetración, siendo por tanto más eficaz. Además es una técnica muy agradable e indolora y que no presenta efectos adversos.
¿Qué disfunciones de suelo pélvico se pueden ver beneficiadas y qué extra nos aporta en los tratamientos uroginecológicos?
- Cesáreas y episiotomías . Se mejora el proceso de cicatrización. Se consigue una estimulación de los fibroblastos y la síntesis enzimática, con lo que se aceleran los procesos de reparación . Nuestro objetivo será disminuir el dolor y sensaciones desagradables (a veces, especialmente en las cicatrices de cesárea las pacientes describen sensaciones tipo grima,pinchazo, adormecimiento...) Además la diatermia nos ayuda a mejorar la flexibilidad del tejido y la propiocepción , para posteriormente fortalecer la musculatura.
- Coxigodinia (dolor en el coxis), dispareunia (dolor en relaciones sexuales ) o dolor pélvico crónico . La diatermia nos permite disminuir el dolor, la inflamación, recuperar la movilidad y elastificar el tejido.
- Dado su efecto revitalizante y regenerador , nos es de gran ayuda en diástasis abdominales , especialmente en las que el tejido conjuntivo se encuentra bastante dañado. En las diástasis no sólo es importante cuánto se hayan separado los rectos, sino también en qué estado se encuentra nuestra línea alba.
- Igualmente por este efecto regenador y reafirmante, podemos obtener buenos resultados en atrofias vulvovaginales.
- Endometriosis. Podemos disminuir dolor e inflamación y contribuir a mejorar la calidad de vida de las mujeres que sufren esta enfermedad.
- En hemorroides obviamente no vamos a conseguir eliminarlas, pero sí podemos disminuir el dolor, pesadez, inflamación, picor…
- Y en la incontinencia urinaria , no vamos a eliminarla por la simple aplicación de diatermia (la realización de ejercicios es fundamental), pero la revitalización de los tejidos, contribuirá a que los resultados sean mayores y lleguen antes.
Por último simplemente recordar, que la diatermia es una técnica muy eficaz con grandes efectos biológicos , pero no deja de ser una herramienta más. Podemos llevar en la bolsa de herramientas un martillo maravilloso, pero si lo que necesitamos en ese momento es un destornillador, de nada nos servirá el martillo.
Lo más importante es que la elección de la técnica sea la adecuada al paciente y a la fase de tratamiento en la que estemos. Normalmente el resultado viene dado porque la comprensión del motivo de consulta haya sido correcta y la elección y combinación de las distintas intervenciones terapéuticas, haya sido también la adecuada. Por supuesto además, el estilo de vida y la participación del paciente siempre es fundamental y marcará la evolución del tratamiento.
Pero aún así, está claro, que si al efecto mecánico de nuestras manos le añadimos el efecto a nivel celular que nos aporta la diatermia, podremos llegar más lejos y conseguir en menor tiempo nuestros objetivos.
Si presentas alguna de estas patologías y necesitas más información, no dudes en consultarme.

En otros artículos
anteriormente hemos hablado acerca del suelo pélvico y de cómo
realizamos una valoración la primera vez que venís a consulta. Esta
semana quiero contaros cómo se desarrollan las sesiones de
tratamiento y en qué consiste nuestro trabajo como fisioterapeutas
desde esta especialidad.
Aprovecho también
para añadir que aún habiendo evidentemente líneas generales de
tratamiento, quiero recalcar la importancia de tratar a cada persona
de manera individual.
No existen patologías o disfunciones, sino que tenemos que entender que el paciente desde que entra por la puerta, es una persona con toda una historia de vivencias a sus espaldas , una personalidad única y una visión particular del mundo de la salud y la enfermedad.
Debemos ser “camaleones” para adaptarnos lo máximo posible a nuestros pacientes y elegir de entre todas las técnicas u opciones terapéuticas, la más adecuada al momento.
Dicho esto, en
cuanto a las directrices generales os cuento cómo trabajo.
Durante las sesiones nuestras herramientas serán la terapia manual y el ejercicio terapéutico.
Con la terapia
manual vamos a trabajar puntos dolorosos, zonas con movilidad
restringida, cicatrices (episiotomías, desgarros, cesáreas…) tanto a nivel interno como externamente.
Es importante trabajar tanto el contenido como el continente, por ello no hay que olvidarse de revisar también la pelvis, columna lumbar o incluso la base del cráneo. Te sonará a lo mejor haber oído hablar de la duramadre (la epidural se pone en el espacio que está justo por encima). La duramadre es la más externa de las tres meninges y cubre la médula espinal y el encéfalo.
Junto con la terapia manual a veces podemos aplicar diatermia.Combinando manos con tecnología podemos ampliar nuestra capacidad de actuación, aumentando los efectos beneficiosos y reduciendo el número de sesiones de tratamiento.
En segundo lugar y
no por ello menos importante, tenemos que incluir ejercicios
específicos tanto a nivel local como general. Además de los
ejercicios de Kegel, de los que seguramente habrás oído hablar,
tenemos que trabajar la postura, y fortalecer los abdominales de
forma adecuada. Para ello podemos utilizar ejercicios como la
gimnasia abdominal hipopresiva, Pilates terapéutico o el método 5
P.
Para bien o para mal, para resolver las disfunciones de suelo pélvico, tu participación como paciente es clave.
La ventaja de ser plenamente partícipe es que no sólo dependes del profesional que se ocupa de tí.
La desventaja es que a veces es difícil cumplir las pautas que
se establecen en consulta por falta de tiempo, cansancio, falta de
motivación….pero lo cierto es que si aplicas lo que se establece
en cada sesión y lo practicas con regularidad, el resultado y la
mejoría estarán garantizados.
Si quieres más
información, no dudes en consultar.

Seguro que has oído hablar mucho de suelo pélvico pero ¿sabes lo qué es?
El suelo pélvico es el conjunto de músculos que van desde el pubis al coxis. Tenemos varios planos musculares: superficial, medio y profundo.El plano profundo está compuesto a groso modo por músculos que comunican el pubis (el hueso que tenemos por delante en la pelvis), el coxis (al final de la columna lumbar, tenemos el sacro y después el coxis) y los iliacos (los huesos que tenemos a ambos lados de la pelvis que se articulan con los fémures).
Sacro, coxis, iliacos y pubis conforman nuestro cinturón pélvico, un anillo óseo que actúa como continente, donde el contenido ( vísceras pélvicas: vejiga, útero, recto, próstata…) se encuentra sostenido por debajo gracias a nuestro suelo pélvico.
Este plano profundo muscular junto con el transverso del abdomen y la musculatura profunda de la columna (multífidos) nos permite enderezar y mantener nuestra postura, sostener nuestras vísceras abdominales y proteger nuestras vértebras de los gestos hiperpresivos que hacemos diariamente, actividad deportiva etc…
Cuando esta musculatura se debilita, pueden aparecer trastornos tipo incontinencia urinaria, fecal, dolor lumbar, prolapsos de órganos pélvicos…
Además de lo ya dicho, el suelo pélvico presenta también una función sexual, nos permite mantener la continencia, y también desempeña un papel fundamenteal durante el proceso del parto.
Aunque no siempre ocurre, a veces estos músculos pueden lesionarse durante el expulsivo del parto pudiéndose producir un desgarro o puede que nos pratiquen una episiotomía.
¿ Cuál es la diferencia entre episiotomía y desgarro? Te lo cuento en el próximo post.

A lo mejor has oído hablar en algún momento que es aconsejable valorar el suelo pélvico.
La valoración de suelo pélvico estaría indicada, no sólo cuando tenemos algún síntoma como incontinencia urinaria, hemorroides, dolor pélvico...si no que se recomienda también, aunque no notes nada relevante, en determinadas etapas delicadas, como puede ser por ejemplo después del parto.
El parto, aunque todo transcurra con normalidad, es una experiencia intensa, que puede generar a medio-largo plazo transtornos más o menos importantes. Yo recomiendo siempre a mis pacientes que después de la cuarentena vengan a revisar su suelo pélvico y en función de lo que veamos, se podrá plantear un tratamiento en consulta y/o pautas de ejercicios junto con cambios en el estilo de vida.
¿Qué se valora en estos casos?
- Lo primero que haremos es una anamnesis, es decir, mediante preguntas se analizan los distintos ejes (urológico, ginecológico…) así como la sintomatología en el caso de que exista, los hábitos de vida y la escucha de la vivencia del embarazo y parto.
- En la exploración veremos tu abdomen, donde entre otras cosas podremos saber si tienes diástasis o no, cómo se comporta tu faja abdominal….
- Observaremos cómo respiras y analizaremos tu postura natural.
- Por último realizaremos una exploración de tu suelo pélvico para valorar, la fuerza muscular, si existe o no descenso de órganos pélvicos, cicatrices, puntos dolorosos, movilidad del coxis…
Si te lo estás pensando, no dudes en realizar tu valoración. A veces sentimos el cuerpo diferente después del parto y no pierdes nada por venir a valorarte y clarificar sensaciones .
Si haces tu valoración y estás estupenda, te llevas la tranquilidad de que todo está en orden, además de la información necesaria para retomar tu actividad deportiva de forma correcta y personalizada. Si al realizar tu valoración descubrimos algún trastorno, cuanto antes lo sepas y le pongas remedio, mejor.
¡En cualquier caso darás un paso adelante hacia tu salud y bienestar!

El embarazo y el parto son situaciones fisiológicas. No obstante, los cambios biomecánicos junto con el contexto hormonal y la solicitación a la que se ven sometidas las articulaciones pélvicas y la musculatura perineal, pueden generar disfunciones, afectando en mayor o menor medida la calidad de vida de la mujer.
La fisioterapia uroginecológica tiene un papel fundamental tanto en el embarazo como en el postparto, de forma preventiva y curativa así como un papel de acompañamiento y apoyo en estos momentos tan especiales para la vida de la mujer.
¿Qué podemos hacer para proteger nuestra salud pélvica?
Durante el embarazo
Mejorar la postura y equilibrar la estabilidad lumbopélvica para que las presiones en el interior del abdomen se transmitan correctamente. Así como tratar las pequeñas dolencias que pudieran aparecer durante este periodo.
Realizar ejercicios de suelo pélvico puede ser eficaz para prevenir la incontinencia urinaria al final del embarazo y en el postparto.
Evitar estreñimiento, ya que los pujos sobre todo en apnea repetidos pueden perjudicar bastante la musculatura perineal.
Masaje perineal a partir de la semana 34, 35. Puede ayudar a disminuir la probabilidad de desgarros o episiotomías.
Después del parto
Valorar tu suelo pélvico. Es importante aunque no notes síntomas acudir a la consulta. A veces pueden pasar desapercibidas pequeñas disfunciones que pueden dar la cara más adelante.
Tratamiento de fisioterapia junto con cuidados de la episiotomia y/ o desgarro en el caso de que tuvieras.
Valorar y/o tratar posibles bloqueos articulares de la pelvis y el coxis.
Recuperar de nuevo tu abdomen.
Normalmente al igual que durante el embarazo (sobre todo el primero) las mujeres disponen de más tiempo y realizan una buena preparación, después del parto son muchas las que no realizan ningún tipo de reeducación.
Las lesiones producidas en el primer parto, condicionan el estado físico de los sucesivos embarazos. Con lo que tan importante es el antes como el después.
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